Simulador de patrimonio
Introduce tus ahorros, tu aportación mensual, la rentabilidad esperada y tu pensión pública y ve cómo podría evolucionar tu patrimonio neto hasta los 100 años, en dinero de hoy.
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Mira en qué se convierte el mismo dinero en una cuenta de ahorro y en un fondo indexado, año a año, y cómo le habría ido a tu plan en cada auge y cada caída del S&P 500, el MSCI World y el STOXX Europe 600.
Elige el país cuyas normas fiscales y de pensiones se aplican a ti. La moneda y las cifras iniciales se ajustan.
Rentabilidad media anual compuesta, con dividendos reinvertidos, antes de costes e impuestos. Toca una cifra para usarla en la calculadora.
Hasta 2025 incluido. S&P 500 y letras del Tesoro: A. Damodaran, NYU Stern. MSCI World: MSCI, rentabilidad bruta en dólares. STOXX Europe 600: STOXX, rentabilidad neta en euros.
Introduce tus ahorros, tu aportación mensual, la rentabilidad esperada y tu pensión pública y ve cómo podría evolucionar tu patrimonio neto hasta los 100 años, en dinero de hoy.
¿Ahorras para un viaje, un coche o un colchón? Introduce tu meta, tu saldo y tu aportación mensual y ve cuándo llegas y cuánto aportan los intereses.
¿Comprar una vivienda, o alquilar e invertir la diferencia? Compara las dos opciones año a año — hipoteca, subidas del alquiler, mantenimiento e impuestos — y mira cuándo comprar alcanza al alquiler.
Indica lo que tienes y lo que rinde, y mira lo que Hacienda se lleva este año: exenciones, tipos e impuestos sobre el patrimonio según las normas de tu país.
Tus ingresos, tu edad y lo ya aportado: mira el margen que te queda este año según los límites de tu país y lo que una aportación te ahorra en impuestos.
Una ilustración, no un consejo. Las rentabilidades pasadas no garantizan las futuras: los índices pueden caer con fuerza y tardar años en recuperarse, y tus propias inversiones se comportarán de otra manera. Las rentabilidades de los índices son totales, con dividendos reinvertidos, en la moneda del índice, antes de costes e impuestos; la calculadora aplica los costes, la inflación y las normas fiscales simplificadas que ves, iguales cada año.
Dos huchas reciben exactamente el mismo dinero: tu cantidad inicial hoy y la misma cantidad al final de cada mes. Una es una cuenta de ahorro al interés que introduces. La otra es un fondo indexado que obtiene la rentabilidad que introduces, menos los costes anuales del fondo y del bróker. Cada mes ambas crecen primero; después entra el dinero del mes.
Los impuestos siguen las normas de tu país: en España, los intereses tributan cada año en la base del ahorro y las ganancias del fondo una sola vez, al vender. Cada importe de esta página es lo que te quedaría después de cobrarlo.
La historia muestra lo que esconde la media. La calculadora pasa tu plan por cada periodo de la misma duración en los datos del índice —empezando justo antes del crac de 1929, en la crisis del petróleo de 1973, en la cima de la burbuja puntocom de 2000— con la rentabilidad real de cada año. La banda sombreada va del peor al mejor; la vista Historia cuenta en cuántos de esos periodos invertir superó a la cuenta de ahorro, para cada plazo a partir de un año.
Los índices: el S&P 500 (500 grandes empresas de EE. UU., datos desde 1928), el MSCI World (el mundo desarrollado, desde 1970) y el STOXX Europe 600 (Europa, desde 1992). Son rentabilidades totales: dividendos reinvertidos, en la moneda del índice, antes de costes e impuestos.
La historia de arriba es la experiencia de unos pocos mercados; la investigación a través de países y siglos la pone en contexto: los hallazgos más sólidos y las advertencias.
En 16 países ricos, de 1870 a 2015, las acciones rindieron alrededor de un 7% anual después de inflación y el ahorro seguro a corto plazo alrededor de un 1% (Jordà et al., 2019). En Estados Unidos, la diferencia entre 1889 y 1978 fue casi igual —un 7,0% frente a un 0,8%—, tan grande que los economistas la llamaron el enigma de la prima de riesgo (Mehra y Prescott, 1985).
En los datos de esta página, el S&P 500 superó a las letras del Tesoro de EE. UU. en dos de cada tres años y en todos los periodos de 20 años desde 1928. Pero en 39 países desarrollados desde 1841, un inversor a 30 años aún tenía un 12% de probabilidad de acabar por debajo de la inflación; los datos de EE. UU. por sí solos sugieren un 1% (Anarkulova, Cederburg y O'Doherty, 2022). Y cuanto más tiempo inviertes, mayor puede ser la pérdida cuando ocurre (Bodie, 1995).
La mayoría de las acciones estadounidenses individuales rindieron menos que las letras del Tesoro a lo largo de su vida en bolsa; alrededor del 4% de las empresas explica toda la ganancia neta del mercado desde 1926 (Bessembinder, 2018). Un fondo indexado tiene esas pocas ganadoras automáticamente; quien elige un puñado de acciones suele perdérselas.
Antes de costes, el dólar medio gestionado activamente obtiene la rentabilidad del mercado; después de costes, debe obtener menos (Sharpe, 1991). Los inversores estadounidenses renunciaron a unos 0,67 puntos porcentuales al año entre 1980 y 2006 por intentar batir al mercado (French, 2008), y los fondos ganadores de un año rara vez repiten (Carhart, 1997). En décadas, una fracción de punto se convierte en mucho dinero.
Los hogares que más operaban ganaron un 11,4% anual mientras el mercado daba un 17,9% (Barber y Odean, 2000). Las pérdidas pesan más que las ganancias del mismo tamaño (Kahneman y Tversky, 1979), y mirar la cartera a menudo hace que las acciones parezcan más arriesgadas de lo que son en tu horizonte real (Benartzi y Thaler, 1995). Una cantidad fija al mes que dejas tranquila elimina el problema de elegir el momento.
De 39 bolsas del siglo XX, la de EE. UU. tuvo la mayor revalorización real, muy por encima de la bolsa mediana; muchas otras se vieron interrumpidas por guerras, expropiaciones o largas crisis (Jorion y Goetzmann, 1999). Una diversificación amplia e internacional como el MSCI World reparte ese riesgo, y la menor rentabilidad del STOXX Europe 600 desde 1992 muestra que el historial del S&P 500 no está garantizado.
No. En pocos años un índice puede caer un 40% o más —el MSCI World perdió un 40% en 2008— y recuperarse puede llevar años. El dinero que vas a necesitar en unos cinco años, como un colchón o la entrada de una vivienda, debe estar en una cuenta de ahorro. Para el dinero que puedes dejar quieto diez años o más, la historia favorece invertir, sin garantías.
La calculadora empieza con la media del índice desde el inicio de sus datos. Es el pasado, no una promesa: las rentabilidades cambian de una década a otra y algunos investigadores esperan para las próximas décadas menos de lo que dio el último siglo. Prueba también con un prudente 5 o 6% y mira la banda: muestra cuánto se alejaron de la media los periodos reales.
Tiene la serie fiable más larga, casi cien años. Sus rentabilidades, como las del MSCI World, están en dólares: para un inversor en euros, el tipo de cambio añade sus propios altibajos. El STOXX Europe 600 está en euros, pero sus datos empiezan en 1992, así que hay menos periodos largos de los que aprender.
Con las normas de este año, simplificadas e iguales cada año. En España, los intereses tributan cada año en la base del ahorro (un 19% los primeros 6.000 €) y las ganancias del fondo una sola vez, al vender (un 21% en el tramo de 6.000 a 50.000 €). En 'Más supuestos' puedes ver y cambiar los tipos.
La inflación reduce lo que puedes comprar con tu dinero. Si el interés está por debajo de la inflación, tu saldo crece mientras tu poder adquisitivo se reduce. Las tarjetas muestran ambos resultados también en dinero de hoy, con la inflación que introduces en 'Más supuestos'.
Una cuenta de valores en un banco o bróker y elegir un fondo. Un fondo indexado (a menudo un ETF) replica todo un mercado con costes bajos; fíjate en los gastos anuales (el TER) y en las comisiones de tu bróker. Mucha gente mantiene primero un colchón de unos meses de gastos en una cuenta de ahorro.
Sigue tus cuentas de ahorro, fondos y acciones en VrijVermogen junto a tu vivienda y tu pensión, y tu plan hasta los 100 años.